Cotidianidad 3
Estoy convencido de que en España disfrutamos de uno de los mejores sistemas de asistencia sanitaria del mundo. Sin embargo, es claro igualmente que el sistema podría ser incluso aún mejor. La cuestión no es tanto la relativa a la tradicional discusión entre gestión pública o gestión privada de la sanidad, sino más bien, a cuales deberían ser los sistemas de control en cuanto a la consecución de la eficacia y la eficiencia. Sin dejar de reconocer que en la base del tema esté siempre presente el binomio público/privado en cuanto a la preferencias para la consecución de tales objetivos, lo cierto es que uno de los principales problemas es el que tiene que ver con la mentalidad del usuario de creerse que los costes del sistema "no existen", o que si existen, no le corresponde a él satifascerlos de manera específica, pues para eso ya están los impuestos que cobra el Estado.
He aquí entonces la terrible paradoja que se plantea a diario. El paciente que acude como demandante a un centro sanitario público, investido como está de todos los derechos, exige a "grito pelado" si fuere menester, ser debidamente atendido. No a las colas, trato amable por parte del personal sanitario, habitación individual, etc, etc, etc. Por el contrario, cuando decide, por las razones que fuere, acudir a un centro privado, aparte de tener que hacer cola, tener menos acceso a tecnologías médidas de última generación, o recibir incluso un trato igual o peor que el que se le dispensa en un centro público, no sólo se comporta "educadamente", sino que cuando el facultativo (su secretaria) le pasa la factura, el mismo la paga poniendo una sonrisa indicativa de su tremenda ignorancia y agradecimiento por el servicio prestado. Y es que lo que cuesta se agradece y valora, y lo que no, se desprecia olímpicamente o no se valora en debida forma. Saludos.
He aquí entonces la terrible paradoja que se plantea a diario. El paciente que acude como demandante a un centro sanitario público, investido como está de todos los derechos, exige a "grito pelado" si fuere menester, ser debidamente atendido. No a las colas, trato amable por parte del personal sanitario, habitación individual, etc, etc, etc. Por el contrario, cuando decide, por las razones que fuere, acudir a un centro privado, aparte de tener que hacer cola, tener menos acceso a tecnologías médidas de última generación, o recibir incluso un trato igual o peor que el que se le dispensa en un centro público, no sólo se comporta "educadamente", sino que cuando el facultativo (su secretaria) le pasa la factura, el mismo la paga poniendo una sonrisa indicativa de su tremenda ignorancia y agradecimiento por el servicio prestado. Y es que lo que cuesta se agradece y valora, y lo que no, se desprecia olímpicamente o no se valora en debida forma. Saludos.
